Equilibrio

 

Suspendida
 de un cabello
que alguien que no puedo ver
sostiene entre sus labios

hago pie
en el filoso vértice
de una delgada
astilla de vidrio.

 

 

La nena

 

En el centro
de todos los laberintos
está ella.
La que ve payasos blancos
 en la oscuridad.
La que en puntas de pie
se mira
en el espejo del baño
y no teme
 preguntarse ¿quién soy?

Me muestra la salida
sin palabras
y sin mirarme,
 mientras sigue alimentando
con barro y pasto
a su muñeco rosado.
El de la eterna boca abierta.

 

 

Sueño 3

 

El ojo de un pez
                               detrás de la lupa
Cardúmen.

Un pequeño tajo
                       en la nuca
Cicatriz.

Multitud
                                        en la boca del subte.

Todas las heridas son de amor.